Elegir tu dispositivo. Elección y tendencia de los dispositivos de movilidad asistida

Publicado por: Baterías Super En: Sillas eléctricas

Elegir tu dispositivo. Elección y tendencia de los dispositivos de movilidad asistida

Cuando se analiza el mercado de productos o dispositivos de apoyo para la movilidad reducida hay todo un conjunto de elecciones, por dicho motivo en este artículo no hablamos exclusivamente de sillas eléctricas y/o scooters. Afortunadamente existen muchas soluciones enfocadas a las necesidades de personas con movilidad reducida, incluso hay determinados desarrollos técnicos que si bien no son específicos para estos colectivos (incluso no se debería hablar de un único colectivo), su adopción implica una mejora en sus condiciones de vida o la vía para nuevas experiencias que de otra forma les estarían vetadas.

El concepto de asistencia a la movilidad no se reduce simplemente (o no debería limitarse) a permitir que una persona pueda recorrer una mera distancia entre dos puntos, la asistencia a la movilidad reducida es algo más complejo en cuanto que permite a cada persona acercarse a su ideal de desarrollo personal, acorde a sus particularidades funcionales y no menos importante, sus intereses y personalidad, la variedad de deseos de independencia y autonomía son infinitos.  El perfil de usuario o usuaria varía desde quien objetivamente necesita pequeños apoyos puntuales para determinadas tareas o depende totalmente del uso de la silla o scooter, hasta quien, subjetivamente, tiene un deseo de alcanzar cotas mayores de autonomía en un sentido amplio, y como se ha dicho, los deseos no tienen límites.

  • Centrando el tema, se podrían establecer un buen número de categorías de dispositivos, según:             
  • Formato: silla, scooter, minicoche eléctrico…
  • Capacidad de ser transportable: Plegable, desmontable, de estructura rígida…
  • Electrificación: manuales, manuales con asistencia eléctrica o eléctricos puros
  • Motorización: Fija o desmontable, con o sin escobillas (polos)
  • Fuentes de energía: Baterías selladas de ciclo profundo (gel y AGM) o de litio
  • Modalidades de conducción: tradicionales con mando (adaptados o no), con volante o manillar, basadas en sensores o giroscópicos…
  • Orientación de su uso: Interior, exterior, mixtos, todoterrenos…
  • Sistemas de rodado: ruedas, cadenas, multiruedas…

Por tanto, ya que las opciones son múltiples y no pretendemos recogerla todas , se muestra una descripción de las principales variantes eléctricas ya sean productos más o menos consolidados o aquellas tecnologías emergentes que aún no se sabe si se consolidarán como opciones realmente útiles.  En todos los casos estamos obviando la capacidad económica real de los usuarios al adquirir un dispositivo, aspecto que desgraciadamente determina muchas de las decisiones de compra. Tampoco pretendemos ser exhaustivos ya que la infinidad de situaciones exige ser sintético, en otro momento entraremos a valorar con más profundidad desarrollos específicos que puedan suponer una ruptura respecto a lo que hay actualmente.

Sillas eléctricas:

La silla de ruedas eléctrica no deja de ser una evolución de la clásica manual, que a su vez ha evolucionado de aparatos rudimentarios a dispositivos ligeros y con diseños refinados. Exceptuando casos muy concretos la eléctrica presenta mayor peso y necesita mayor espacio de maniobra, sin embargo, tiene una serie de ventajas innegables, como una adaptación a particularidades funcionales que en otro dispositivo (manual o eléctrico) no sería fácil de conseguir, ya sea en adaptación postural o forma de conducción a través de mandos de conducción. En cuanto a adaptación postural, cabe destacar la existencia de modelos capaces de elevar al usuario o usuaria y de adoptar distintas posturas como la bipedestación, y en cuanto accesibilidad incluso existen modelos capaces de salvar determinadas alturas de escalones.

Otra ventaja es que existe una amplia gama, desde pequeñas sillas pensadas para interior y con funcionalidades acordes a este espacio hasta sillas de exterior muy robustas y potentes que prácticamente se pueden considerar todoterreno, siempre manteniendo el aspecto de lo que entendemos por una silla eléctrica de cuatro o seis ruedas y de dimensiones más o menos reducidas.

Motos eléctricas o scooters:

Son dispositivos de tres o cuatro ruedas con diseño muy estandarizado y con un sistema de conducción similar al de motocicletas. A la mayoría de usuarios inicialmente le supone menos dificultad inicial recurrir a un dispositivo de este tipo, pese a que no en todos los casos es lo más recomendado.  Necesitan mayor espacio de maniobra y la posibilidad de adaptación postural es casi nula. Realmente su utilidad es para quien puede levantarse y andar ya que su estructura impide realizar transferencias adecuadas y muchas actividades básicas de la vida diaria. Por otro lado su precio suele ser más contenido que el de las sillas eléctricas. Recientemente, se observa que  su uso aumenta en personas que si bien no tienen una movilidad reducida “tradicional”, su edad y/o peso les lleva a usarlas cada vez más. En definitiva es un buen producto para quienes no necesitan asistencia continua y en muchos casos como forma de facilitar determinados trayectos de forma autónoma.

Motores de asistencia para sillas manuales:

Estos son módulos que de una u otra forma son capaces de aportar un añadido de potencia eléctrica a sillas manuales. En general su contribución es el reducido peso, la facilidad de plegado y transporte y que habría que tener un único dispositivo para distintas circunstancias.

Modelo con motor acoplado a ruedas:

Es un sistema de acoplamiento de motores en las ruedas motrices con una estructura similar a las sillas eléctricas basadas en la conducción con joystick.  Está formado por dos motores que están embutidos en las ruedas motrices, un joystick para conducir y dos baterías con su correspondiente cargador. Hay que tener claro no obstante que su potencia y su autonomía son menores que las de una silla de ruedas eléctrica convencional y no suele disponer de mandos especiales. En cuanto a precios, hasta hace relativamente poco era más caro que una silla eléctrica, actualmente están apareciendo kits muy sencillos de instalar y a precios muy competitivos.  Puede ser una opción apropiada a quienes no necesiten un uso muy exigente.

Modelo con accesorio de mano (Handbike):

Sería la evolución eléctrica del dispositivo de pedales manual que se acopla en la parte delantera. El resultado es algo parecido a un scooter pero con otra serie de ventajas como la adaptabilidad a distintos terrenos y no renunciar a la maniobrabilidad de su silla manual.

Evidentemente es una modalidad que exige determinada movilidad suficiente para su disfrute.

Motor eléctrico para ayuda al asistente:

En este caso hablamos de dispositivos que sirven para facilitar la asistencia personal, tratándose de un motor alimentado por baterías que se coloca en la parte posterior de la silla de ruedas.

Segway adaptado:

Están apareciendo modelos de sillas basadas en la tecnología del denominado segway. Suponen una forma de conducción totalmente distinta basadas en sensores que interpretan determinados movimientos posturales, por tanto la capacidad de usarlos depende mucho de la movilidad que tenga el usuario o usuaria. Como ventajas, más allá del evidente aspecto estético, está su reducido tamaño, adaptabilidad a terrenos irregulares y margen de maniobra en espacios reducidos, por el contrario, el precio es sensiblemente superior a una silla eléctrica media.  En esta línea cada vez se ven nuevos dispositivos basados en esta tecnología y probablemente se consolide como opción más  o menos mayoritaria en un futuro próximo.

Dispositivos todoterreno de considerable tamaño:

Establecemos una especie de cajón desastre con esta categoría, donde entrarían todos aquellos dispositivos de gran tamaño y con una capacidad todoterreno destacada. En algunos casos estarán orientados al público con movilidad reducida pero en la mayoría de los casos son más bien vehículos de ocio para el público general que pueden ser utilizados por parte de quienes tengan determinadas diversidades funcionales.

Pueden tener características muy distintas (grandes ruedas, cadenas, armazones de protección…) pero comparten tipología por ser objetos más enfocados al recreo, salvo casos de usuarios en entornos rurales de cierta complejidad.  A la hora de considerar la compra de estos dispositivos, especialmente teniendo en cuenta su coste, hay que tener en cuenta la capacidad de poder manejarlos y las limitaciones para la vida diaria, aun siendo innegable el disfrute y sensación de libertad que para muchas personas pueden suponer.

Dispositivos experimentales:

Si la anterior categoría era difusa, esta lo es aún más. Existen una serie de prototipos que aparecen sucesivamente, algunos se quedan en eso, prototipos no comercializables o ejercicios de diseño y otros realmente se terminan consolidando,como este ejemplo que ya está aprobado como dispositivo medico en algunos países.

Para finalizar, pese a toda la variedad expuesta, está claro que el sector debe continuar innovando para posibilitar mayor inclusividad progresivamente, sin olvidar que las soluciones deben ser tan flexibles como extensas son las dificultades que surgen, cualquier desarrollo debe ser pensado de forma que sea adaptativo y no menos importante, económicamente viables para el consumidor, la realidad económica de gran parte de la población potencialmente usuaria exige tener en cuenta esta cuestión.

Si te ha gustado esta entrada, por favor, compártelo y te agradecemos que nos hagas llegar cualquier avance en este ámbito que conozcas.

domingo lunes martes miércoles jueves viernes sábado enero febrero marzo abril Mayo junio julio agosto septiembre octubre noviembre diciembre